Año nuevo, Universidad vieja. ‘La Voz de Galicia’

LA ÉTICA COTIDIANA

‘Año nuevo, Universidad vieja’

Esperanza Guisán

La Voz de Galicia. Domingo 27 de diciembre de 2009.

¨Si no se toman medidas serias, la Universidad gallega, y probablemente la española, cuentan sus últimas horas como centros de estudios superiores medianamente cualificados. No es que hubiéramos contado hasta la fecha con el profesorado suficiente o que dispusiésemos de medios excelentes para la investigación. Pero caminábamos. Nos abríamos camino en el mundo. Colaborábamos desde el silencio de nuestros despachos a articular una sociedad mejor, más libre, más crítica, más conocedora de los fines y los medios que realmente importan para una calidad de vida que, como Amartya Sen y Martha Nussbaum indican en la obra que han coordinado con el título precisamente de Calidad de vida , son elementos estos -el conocimiento de medios y fines, la investigación, la reflexión crítica- parte importantísima de una vida de calidad.

La salud y la educación son dos prioridades que no pueden ser olvidadas ni relegadas por los gobernantes, porque son los pilares de una sociedad armónica y dichosa. De nada vale aumentar la producción de bienes materiales si ello no se hace al unísono con el desarrollo de lo que constituye nuestra condición de personas humanas sanas física, psíquica y mentalmente.

No es solo que los estudiantes gallegos no van a tener becas para estudiar en la comunidad europea; es que si consiguen llegar allí se sentirán avergonzados de su escasa preparación, de su nula formación crítica.

No es solo que muchos profesores sigan teniendo que vérselas con cursos de mucho más de cien alumnos, sin asomo de tutorías o enseñanza personalizada; no es solo que ya no vayamos a contar, al menos en la Universidade de Santiago, con profesores visitantes, ni con doctores honoris causa ; no es solo que los jubilados no sean repuestos por nuevos profesores universitarios. Es eso, sí, pero mucho más. Es la pérdida de la capacidad de ayudar a este pueblo que amamos, y al mundo entero al tiempo, como miembros que somos de la comunidad más cosmopolita imaginable. Un mundo de máquinas habilidosas que se nos antoja un tanto kafkiano e indigno de personas libres. Alguien tendrá que luchar por la libertad y la solidaridad internacional que se generan de un modo muy particular desde nuestros centros universitarios que han de ser defendidos por los ciudadanos en general y por los miembros de los distintos estamentos de nuestras universidades gallegas, conjuntamente con las del resto España, para luchar por el siempre reconfortante y ennoblecedor hermanamiento con los universitarios de todo el mundo, y, por supuesto, con la confraternización con todos los seres humanos e incluso sintientes.¨

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