Compostelanos En Su Rincón. ‘La Voz de Galicia’

COMPOSTELANOS EN SU RINCÓN

‘Aquí he nacido como universitaria y me siento muy compostelana.’

Esperanza Guisán

‘La Voz de Galicia’. Concha Pino. 26/3/2010

¨Nació en A Coruña, «en Franja, 10», y desde el año 1976 reside en Compostela, desde que se vino de profesora de Filosofía «y saqué la oposición de adjuntías, lo que ahora es una titularidad». Pero ya había estado en Santiago en 1965, cuando vino a estudiar comunes de Filosofía y Letras y decidió marcharse a Valencia para licenciarse en Filosofía, porque entonces no existía aquí esa titulación. «Nací a la vida en A Coruña, pero como universitaria nací en Compostela, me siento muy compostelana y me encanta esta ciudad, sobre todo A Quintana y el Obradoiro, aunque voy con frecuencia a A Coruña porque necesito ver el mar».

Cuando regresó a la Universidade de Santiago lo hizo en contra del deseo de su marido, «que prefería quedarse en Valencia, y mis hijas nacieron allí aunque se consideran gallegas, pero mis raíces estaban aquí y quería volver». La cátedra de Ética la sacó unos años después, a finales de los 80, y está a punto de pronunciar su última lección como profesora en la Facultade de Filosofía, porque se jubila el 30 de septiembre. «Cumplo 70 años el 23 de abril, algo que, como decía un escritor portugués, non acredito».

Pero la trayectoria de Esperanza Guisán no fue tan lineal como pudiera parecer. Explica que es la mayor de diez hermanos «y tuve que trabajar para costearme los estudios». Tenía claro desde que era una niña que quería estudiar Filosofía, «no sé por qué, pero cuando me preguntaban que quería ser de mayor yo decía siempre que filósofa, me parecía algo importante, quizá porque era una lectora tremenda, leía muchísimo». No fue fácil. Llegó a la Universidade de Santiago después de estudiar en la Escuela de Comercio de A Coruña, donde sacó el título de profesora mercantil. Pero nunca ejerció como tal. Trabajó dos años en una empresa textil coruñesa y después se marchó a Londres, «donde conocí la democracia y descubrí un mundo nuevo», para aprender inglés durante seis meses. Regresó para estudiar durante otro año y obtener un diploma que le posibilitó dar clases de inglés en el colegio Peleteiro, «cinco horas diarias», y pagarse así los estudios en la Universidade. «Yo no había hecho el bachillerato, así que tenía muchas lagunas que superé a base de estudiar mucho por mi cuenta. Antes de los 25 años hice de todo. Soy muy luchadora, pero tuve mucha suerte. En el último curso de carrera me dio una beca la Fundación Barrié de la Maza, así que lo pude hacer sin trabajar. Después me dio otra la Fundación Juan March y pude dedicarme a hacer la tesis».

A estas alturas de su vida y de su carrera, Esperanza Guisán lamenta no haber sido más flexible con sus alumnos. «Tengo la inmensa satisfacción de que los alumnos vienen a mi clase y están muy atentos, no oyes ni respirar, y eso es precioso, y las cosas que me dicen. Eso lo he ido ganando con los años, porque antes era más exigente, muy dura, y si alguno era mal estudiante no hacía nada por remediarlo, lo dejaba un poco a su suerte. Ahora no, me he hecho más comprensiva, y si un alumno va mal me intereso por él. Con la edad me he hecho mejor persona».¨

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