Cuando Mill defendió el sufragio femenino se rieron de él. ‘La Voz de Galicia’

¨Cuando Mill defendió el sufragio femenino se rieron de él.¨

Esperanza Guisán

La Voz de Galicia’.  Luís Pousa. 28/1/2009

Esperanza Guisán, catedrática de Ética de la Universidade de Santiago, acaba de publicar en el sello Anthropos su ensayo Una ética de libertad y solidaridad: John Stuart Mill , en el que vuelve a adentrarse en el pensamiento del filósofo inglés, del que ya tradujo y prologó en su día El utilitarismo . Ahora Guisán se centra en los aspectos éticos de la obra de Mill y apuesta sin titubeos por la sabia receta del británico, que quería sumar liberalismo y socialismo democrático en una misma ecuación. -¿Cómo se pueden compaginar las tesis liberales y socialistas? -El pensamiento de Mill es muy actual, porque aboga por el bienestar de la humanidad defendiendo al mismo tiempo la libertad individual y económica, o sea, el liberalismo y la igualdad, pero sin recurrir a la violencia, que es lo que diferencia el socialismo democrático del totalitario. Con esta fórmula, sostenía Mill, combinando libertad y solidaridad, se puede desarrollar una ética de la felicidad. -¿Es factible esa ética de la felicidad en los tiempos que corren? -Sí, porque la felicidad de la que él habla es la de la satisfacción personal, no la del consumismo y el bienestar exclusivamente material. Mill apuesta por el desarrollo personal, intelectual, psicológico y afectivo. Lo importante, subraya, es la satisfacción personal y él lo explicaba muy bien al decir que su padre, James Mill, al morir, había dejado la humanidad mejor de lo que la había encontrado, y él aspiraba a lo mismo, a poder decir al final de sus días que había cumplido dignamente con su tarea. -También destaca que Mill fue un precursor en la defensa de los derechos de la mujer. -Sí, porque él fue el primero en defender el sufragio femenino en el Parlamento inglés, y cuando lo hizo se rieron de él y se publicaron muchas caricaturas en las que aparecía vestido de mujer y rotulado como «la señorita Mill». Incluso fue excluido de las listas del Partido Liberal, cuyos dirigentes consideraron que era demasiado socialista para sus filas. Sin embargo, un año después de la propuesta de Mill, que fue recibida con tantas burlas, se aprobó en Inglaterra el derecho de las mujeres a votar. -Era eso que ahora tanto cita Zapatero, un optimista antropológico. -Es un optimista tremendo. Defiende que uno puede ser más feliz haciendo felices a los demás que buscando la propia felicidad, algo que no sé si se entendería hoy demasiado bien… Pero tampoco cree que todos seamos egoístas o altruistas por naturaleza, sino que sostiene que esto depende de la educación que recibamos. -Y, como profesional de la educación superior, ¿cree que la enseñanza puede contribuir de algún modo a esa mejora? -Pues yo creo que una asignatura tan denostada como Educación para la Ciudadanía si se imparte de forma correcta, sin dogmatismos, puede ayudar a que los estudiantes se preocupen más por el Tercer Mundo o por la situación de las personas sin techo, y a que aprendan a ser más solidarios. Claro que esto funciona siempre que la asignatura no consista en una mera memorización de los contenidos del Estatuto y la Constitución. -Usted también promueve, desde la Sociedad Iberoamericana de Estudios Utilitaristas, la aplicación de las tesis de filósofos como Mill o Hume. -Somos un grupo de profesores de las universidades de A Coruña y Santiago que estamos en contacto con profesionales de España, Portugal y de Latinoamérica para abrir el debate en cuestiones como la ética, con implicación en temas de actualidad, como la eutanasia o el aborto. Porque la gente cree que los filósofos somos unas personas que nos limitamos a hablar de cosas muy raras, pero también nos ocupamos de la realidad.

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